Junio 19, 2018

 Mabel Vega, maestra artesana protectora del legado de la tejeduría Wiwa

Con una actitud alegre, serena y cada vez más segura de lo que hace, Mabel Vega comparte sus conocimientos ante sus alumnos del Semilleros de Artesanos de Curazao, corregimiento de San Juan del Cesar en La Guajira, mientras les enseña a hilar y tejer mochilas de fibra de fique, cuya materia prima proviene de una planta llamada maguey, que requiere de un proceso de cuatro años para poder obtenerla y convertirla en hermosos productos artesanales.

El fique es un material agrícola, tratado y cultivado en su mayoría por los indígenas Wiwa o Arzarios, quienes originariamente provienen de la Sierra Nevada de Santa Marta y habitan en los departamentos del Cesar, Magdalena y La Guajira.

“Para mí ha sido muy importarte transmitir este conocimiento a las distintas generaciones porque esta costumbre se estaba perdiendo y ya no era vista como un modo de subsistencia. Ahora, hemos logrado rescatar su importancia, la cual nos identifica como etnia y nos permite satisfacer nuestras necesidades”, comenta Mabel, con cierta nostalgia.

Esta artesana Wiwa se dedicó durante toda su vida a la docencia, escenario donde tuvo la oportunidad de transmitir sus conocimientos a sus alumnos y madres. Después de un tiempo los motivó a que se conformaran como asociación y hoy en día, son replicadores de este arte.

“Me siento orgullosa de ser una de las personas que representa esta costumbre. Me considero una mujer de campo y este fue el legado que me dejaron mis padres. Lo practico desde que tengo 6 años y hoy décadas después, aún sigo siendo la portadora de este arte que me ha permitido viajar y dar a conocer nuestra cultura nacional e internacionalmente”.  

Actualmente, Mabel hace parte del programa de Fortalecimiento Artesanal desarrollado por Cerrejón y su Fundación en alianza con Artesanías de Colombia, con el objetivo de mantener vivas las costumbres y culturas de las etnias indígenas presentes en el Departamento. “Me siento muy feliz porque hemos logrado mejorar nuestra calidad de vida y estamos más unidos y entregados a nuestra labor. Este proyecto ha sido de gran impacto para nosotros porque nos ha impulsado a aprender a trabajar en equipo, además de permitirnos comercializar nuestras artesanías en su plataforma, así como asistir a diferentes ferias”.

Es así, como también, Alejandro Vega, líder del grupo de Semilleros de Artesanos Wiwa afirma con alegría: “Gracias al empeño de todo el grupo hemos reforzado nuestra técnica, pero más valioso aun, es él haber logrado vincular a  los niños para que conozcan esta práctica, sin duda ellos son quienes al igual que Mabel seguirán transmitiendo esta cultura de generación en generación”.