Julio 5, 2018

ALCEBA, una asociación comprometida con la gestión ambiental

“Aunque al principio fue difícil porque no estábamos acostumbradas, lo vimos como un reto pero a la vez lo disfrutamos porque era una actividad provechosa para todos”, manifiesta Isolis Ojeda Cardona, representante legal de la Asociación Vigías Ambientales Alto del Cerro Bañaderos, ALCEBA.

Gracias a los resultados obtenidos como Comités Locales en el marco de los proyectos de conservación y protección de la microcuenca del arroyo Paladines ubicada en los municipios de Hatonuevo y Barrancas, desarrollados por la Fundación Cerrejón a través del programa de Manejo Integrado de Cuencas, se constituye la Asociación de Vigías Ambientales Altos del Cerro Bañaderos, ALCEBA.

En 2014, gracias al convenio celebrado entre la Fundación Cerrejón y Corpoguajira, se inicia un proceso de capacitación para formar 50 vigías del bosque y se conforma ALCEBA con el objetivo de asegurar la continuidad de los procesos desarrollados en cada comunidad participante del proyecto. La Asociación la conforman tres veredas: El Cumbre, Angostura y Bañaderos, y dos Resguardos: El Zahíno y Rodeíto El Pozo.

ALCEBA es una iniciativa que surge como un proyecto de emprendimiento con experiencia y certificaciones en temas relacionados con la producción y comercialización en vivero de plantas de especies forestales nativas, manejo de huertas orgánicas, y proyectos de conservación y protección de servicios ecosistémicos.

“Hemos participado en ferias mostrando nuestro trabajo enfocado en la reforestación y conservación. Tenemos un vivero donde producimos solo plantas nativas por nuestro enfoque de reforestar áreas despobladas en alianza con Corpoguajira y la Fundación Cerrejón, pero a mediano plazo incluiremos frutales y ornamentales para incrementar la oferta del negocio”, explica Isolis.

Además, ALCEBA es la encargada de ejecutar el contrato de implementación del plan de aprovechamiento forestal de uno de los proyectos estratégicos de la Fundación Cerrejón, prestándole servicios relacionados con la reforestación con especies nativas como el Puy, Corazón fino y ollita de mono de  4.1 hectáreas ubicadas en la cuenca del río Ranchería.

“Hoy es un pequeño bosque adolescente, pero ya podemos ver los frutos del esfuerzo”, asegura Isolis. Y es que después de 1 año y 5 meses de trabajo ininterrumpido, las condiciones del bosque cambiaron: la percepción de la temperatura y la humedad del viento evidencian un impacto positivo en el microclima de la zona.

 

Formando nuevas generaciones 

Cuando se inicia un proyecto, en algún momento la situación puede tornarse difícil, pero Isolis aconseja que “el primer tropiezo no es derrota: hay que levantarse y seguir porque nuestros hijos y nietos que están creciendo van a tener como ejemplo nuestros esfuerzos, y dirán: esto lo hizo mi mamá, mi papá; esto lo hizo mi abuela o mi abuelo”. 

Ellos no son de los que se rinden: la Asociación ALCEBA seguirá avanzando en su gestión comprometida con vincular a los miembros de sus comunidades en el uso y aprovechamiento sostenible de los recursos ambientales, y así promover la protección de las microcuencas de la región y el fortalecimiento de sus emprendimientos locales.