Noviembre 28, 2018

Miel de Trupillo, Dividivi y Guamacho: de La Guajira para Colombia

La apicultura paulatinamente ha alcanzado un gran reconocimiento como actividad económica sostenible, que además promueve la protección de la biodiversidad, las economías locales, así como la seguridad alimentaria de las comunidades en un país como Colombia, rico en biodiversidad, lo que le otorga una ventaja competitiva para el desarrollo de esta actividad a quienes la practican.

Con el objetivo de convocar apicultores colombianos y sus agremiaciones, para incursionar en la valoración del conocimiento obtenido por medio del trabajo de campo, así como la diferenciación de mieles con características especiales; Colciencias, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y la empresa Apiarios El Pinar realizaron un concurso a nivel nacional con el fin de seleccionar mieles especiales provenientes de diferentes regiones de Colombia, cuyas características peculiares estén asociadas a su origen botánico y/o geográfico, además de la divulgación de sus resultados.

Es así, como la Fundación Cerrejón como parte de su programa de Fortalecimiento del Sistema Productivo Tradicional participó del concurso, exponiendo y recibiendo Mención de Honor por la miel de Trupillo, Dividivi y Guamacho (árboles nativos de La Guajira), las cuales son producidas en la Granja Cerrejón, ubicada en el municipio de Uribia en temperaturas de 24 a 38˚C, cosechadas principalmente en los meses de enero a junio.

Dentro de este componente en 2018, se recuperaron 10 apiarios instalados en La Granja Cerrejón que han producido 226 kg de miel durante este año; adicionalmente en el periodo 2017-2018, se realizó el montaje de meliponarios tradicionales en las comunidades wayuu de Yamain, Pesuapa y Urraichijunai con capacidad de 10 colmenas cada uno para el fortalecimiento de la actividad productiva y la conservación de abejas nativas.

La Fundación Cerrejón continuará fortaleciendo a través de sus líneas de trabajo, la actividad tradicional de la economía indígena sin cambiar sus prácticas culturales, ambientales y sociales, a través de la rehabilitación, reconstrucción y construcción de la agricultura, la ganadería y la recolección, para la producción de alimentos básicos para el abastecimiento de la familia indígena.