Noviembre 28, 2018

“Trabajar con la comunidad, mi gran aprendizaje”: Keyla Palmezano

Oriunda de la comunidad de Chancleta ubicada en Barrancas, La Guajira, Keyla Palmezano es una joven de 25 años, enérgica y llena de ganas de explorar el mundo, teniendo como principal motivación y motor a su hija MariaJosé. Actualmente, está finalizando su formación como tecnóloga de Promoción Social en la Universidad de La Guajira, hecho del cual se siente orgullosa, porque su más grande sueño siempre ha sido convertirse en una profesional.

Su vida, ha estado marcada grandes retos, altibajos y éxitos, los cuales ha logrado manejar y salir airosa, luchando siempre por cumplir sus propósitos de vida. Cuando estaba muy pequeña, después de sufrir múltiples dificultades económicas en su familia, decidió que el único camino que debía seguir para salir adelante era estudiar y convertirse en una profesional.

“A mí me apasiona estudiar, he sido muy afortunada porque no todos tienen la oportunidad de hacerlo. Inicialmente quería estudiar Psicología, pero Dios me dio la oportunidad de estudiar Promoción Social, la cual al principio tomé como una opción más. Hoy le tengo mucho amor y estoy segura de que es el medio perfecto para darle un mejor futuro a mis padres y a mi hija; además, tengo la certeza que por medio de mi carrera puedo gestionar proyectos que mejoren la calidad de vida de mi comunidad”, asegura Palmezano.

Y sin miedo de conseguir lo que se ha propuesto, es así como Keyla, logró ser contratada para participar en el proceso de socialización de la nueva planta de tratamiento implementada por Cerrejón para la producción diaria de 180.000 litros de agua que permiten el abastecimiento al recurso de 142 familias de las comunidades reasentadas de Roche, Patilla, Chancleta y Las Casitas, donde habitan aproximadamente 800 personas. La planta, de tipo convencional compacta, permite tratar agua superficial, entregando un producto apto para el consumo humano a través de los procesos de coagulación, floculación, sedimentación, filtración y desinfección, y es operada por la asociación comunitaria Asoawinka.

“Fue un proceso que se llevó a cabo de la mano de Cerrejón, en el cual personas de la comunidad fuimos las encargadas de socializar con el resto de nuestros vecinos el paso a paso y las condiciones en que nos entregaban este beneficio. Sin duda fue algo satisfactorio para mí el poder trabajar para mi comunidad; no había laborado antes en ninguna empresa así que éste ha sido mi gran aprendizaje”, afirma la joven.

A Keyla le gusta la literatura, el cine y organizar cosas; se considera una persona alegre y muy responsable; además tiene dos grandes sueños: conocer París, Francia y trabajar en Cerrejón. “Un lugar donde sueño trabajar es en Cerrejón ya que es una empresa buena y responsable que nos ayuda a fortalecer nuestro conocimiento y es reconocida a nivel mundial por sus buenas prácticas con la gente y con el medio ambiente”.

Adicionalmente, Keyla es beneficiada del programa de Auxilio Educativo que Cerrejón otorga a las comunidades reasentadas y a través del cual, desde 2012 más de 250 personas han logrado acceder a la educación técnica, tecnológica, superior y avanzada, promoviendo así el mejoramiento de su calidad de vida y el acceso a mejores oportunidades.

“Estoy muy agradecida con Cerrejón por esta oportunidad que me dio para desempeñar mis capacidades. El hecho de que haya sido en mi comunidad fue un gran reto porque ellos suelen guardar recelo hacia las cosas pero también tuve la ventaja de que me conocen desde siempre. Mil gracias por la confianza que depositaron en mi”, finaliza, Keyla.