Dciembre 7, 2011

Cerrejón presenta el libro «Hacia la rehabilitación de tierras intervenidas por la minería a cielo abierto».

Cerrejón, junto a Conservación Internacional publicaron el libro “Hacia la rehabilitación de tierras intervenidas por la minería a cielo abierto”. Durante la ceremonia de lanzamiento, León Teicher, presidente de Cerrejón se pronunció de la siguiente manera:

DISCURSO DE LEÓN TEICHER, PRESIDENTE DE CERREJÓN, DURANTE EL LANZAMIENTO DEL LIBRO PUBLICADO POR CONSERVACIÓN INTERNACIONAL Y CERREJÓN, “HACIA LA REHABILITACIÓN DE TIERRAS INTERVENIDAS POR LA MINERÍA A CIELO ABIERTO”

BOGOTÁ, DICIEMBRE 6 DE 2011

Hay gente que se porta bien y gente que se porta mal.  La buena conducta no tiene nacionalidad, ni color, ni religión, ni género.  Son más las personas que se portan bien que las que se portan mal.

Hay empresas que se portan bien y empresas que se portan mal.  La buena conducta no es privilegio de una industria, un sector, una actividad económica o el origen del capital.  Son más las empresas que se portan bien que las que se portan mal.

Todas las actividades humanas tienen impactos ambientales.  Cosas tan básicas como comer y transportarse tienen efectos negativos en el medio ambiente.  Por eso se instalan sistemas de alcantarillado, para manejar los desechos, y sistemas de reciclamiento y tratamiento de basuras, para conservar el medio ambiente y la salud.  Por eso se reglamentan las emisiones de chimeneas y de aguas industriales.  Por eso se promueven sistemas de transporte colectivo limpio.

Los impactos ambientales negativos no son patrimonio de una industria en particular.  Los pueden generar las fábricas de perfumes y cosméticos, las de alimentos procesados o las de textiles y confección.  O las firmas de construcción, transporte, servicios.  O las de minería, petróleo o generación y transporte de electricidad.

Al igual que con los sistemas de alcantarillado, la respuesta es buena planeación, inversión en las tecnologías apropiadas y disciplina para una buena administración de los procesos.

En el lenguaje de minería hablamos de tres acciones clave: prevenir, mitigar y compensar.  Se previene cuando en el diseño de la actividad se busca evitar los impactos negativos.  Como en las etapas de planeación minera. Se mitiga cuando los impactos son inevitables.  Como en suprimir las emisiones de polvo en caminos destapados por los cuales circulan camiones mineros.  Se compensa para que el efecto neto de la existencia de la actividad sea netamente positivo. Como en la contribución a la creación de parques naturales.

Todo lo anterior requiere tecnología, inversión, profesionalismo y gestión.  Además de la voluntad de quien ejerce la actividad y capacidad del estado cuando legisla y aplica la ley, y las consecuencias de violarla.

Por todo ello tienden a ser más responsables las empresas que tienen recursos.  Que además son a las que más fácilmente puede controlar el estado. Contrario a lo que muchos ideólogos o personas desinformadas nos quieren hacer creer.

No hay nada más contaminante que la pobreza.  Cuando alguien se tiene que preocupar todos los días de cómo poner pan sobre la mesa, poco le importa la contaminación ambiental, o el calentamiento global.  Pocas cosas tienen efecto positivo sobre el medio ambiente como reducir la pobreza.  Además de ser una obligación moral.

De ahí que la dicotomía entre desarrollo y medio ambiente no existe.  Por supuesto, tiene que ser desarrollo responsable, equitativo, balanceado.

De ahí también que la dicotomía entre minería y medio ambiente es falsa.  Por supuesto, tiene que ser minería responsable.

Cerrejón ha entendido su negocio así desde su creación en 1980, cuando los estándares y las leyes eran otros y lo hubiera podido hacer diferente.  Por sus convicciones invirtió en la tecnología de cargue directo a buques desde esa época, cuando ni el estado ni nadie se lo exigía.  Porque era lo correcto, lo posible.  Por eso desde esa época comenzó su programa de rehabilitación de tierras, que es el que nos une hoy aquí.  Porque era correcto, era posible y el negocio tenía que dar para ello.

No voy a hablar del programa en detalle.  Hay mayores autoridades que yo aquí hoy para hacerlo. Ustedes tienen desde hoy un excelente libro que lo describe en detalle. Y al autor, Ramón Gualdrón. a quien debemos buena parte de los resultados y a quien rindo mi tributo de respeto y apreciación. A Gabriel Bustos, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón. Y a Conservación Internacional, de la mano de su Director Ejecutivo, Fabio Arjona, y de su Director Científico, José Vicente Rodríguez-Mahecha, con quienes aprendemos y trabajamos estrechamente.

Quiero solamente enfatizar que hacer minería responsable sí se puede.  Que esta es una de muchas demostraciones de ello.  Que hay que evitar caer en falsas dicotomías.  Que al generar empleos bien pagados también reducimos los impactos negativos en el medio ambiente.  Que al distribuir bien la riqueza mejoramos el medio ambiente.  Que no puede existir un concepto de medio ambiente sin el ser humano en su centro.  Por eso no protegemos el ambiente de Neptuno ni deseamos regresar a la más limpia de las épocas, la era de las cavernas, cuando nuestros antepasados morían antes de cumplir 40 años, de enfermedades, hambre y violencia.

El millón cien mil árboles sembrados, las 258 variedades de pájaros, el ecosistema recuperado que existen donde antes se minó en tajos de 250 metros de profundidad son una muestra de lo que la minería responsable puede hacer. Y como todo lo que no es cultivado es minado, y el desarrollo humano requiere de la minería, es nuestra obligación hacerlo bien.  Como es nuestra obligación aprovechar la riqueza de los recursos naturales de Colombia para contribuir a sacar del hambre y de la pobreza a nuestra gente.  Por eso el Programa de Rehabilitación de Tierras de Cerrejón es una muestra de cómo hacemos lo máximo posible, no lo mínimo necesario