Marzo 10, 2016

Una ilusión llamada acordeón

“Cuando llego al estanquillo, yo no sé lo que me pasa (bis). Me siento el bolsillo lleno como si yo hago la plata (bis)”.Esta estrofa de la famosa canción El Estanquillo de Jorge Oñate, es la favorita de Samuel David Levete Vidal, un papayalero de 9 años, quien desde 2014 hace parte del programa de Fortalecimiento Cultural de Música y Danzas Típicas, Tradicionales y Modernas que adelanta Cerrejón en el corregimiento de Papayal en Barrancas.

A los seis años Samuel comenzó a practicar acordeón pero tal como él mismo lo afirma, desde que nació el vallenato corría por sus venas: “desde que tengo uso de razón nunca me sentí interesado porque me regalaran una bicicleta o un carrito, a mí lo que más me hacía feliz era poder tocar y practicar las canciones que me gustaban con una caja o una guacharaca”.

Él es uno de los 64 niños que conforman los grupos de música y danzas del programa de Fortalecimiento Cultural, con el cual han logrado capacitarse y darse a conocer en su comunidad y municipios vecinos. Durante 2015, los niños participaron en nueve eventos y fiestas de la región, como el Festival de San Juan del Cesar, el Festival de Papayal, celebraciones del Día del Niño, entre otras.

Hoy en día, Samue, como le dicen sus amigos, toca a la perfección seis clásicos de la música vallenata: El Estanquillo, La Juntera, Regresa, Luna Sanjuanera, Matildelina y La Consentida, las cuales en la mayoría de las oportunidades acompaña con su canto.

“Me parece excelente el apoyo de Cerrejón, gracias a este programa no solo he perfeccionado mi técnica, sino que también he comprendido que debo combinar mi pasión con el estudio. Cuando sea grande, aparte de ser músico quiero estudiar derecho e ingeniería civil”, manifestó el carismático niño.

Por su parte, Naider Martínez, instructor del grupo de acordeón afirma “gracias a la Empresa estamos contando con un apoyo significativo a la parte cultural del pueblo. Antes muchos niños se encontraban dispersos, no estaban aprovechando su tiempo libre o utilizando su talento. Hoy en día, son evidentes los resultados del arduo trabajo que hemos adelantado durante estos dos años y la prueba es la sonrisa en los rostros de los jóvenes”.

“Para mí el acordeón es la clave del vallenato, el vallenato sin acordeón no es nada. Este instrumento es la llave de la música y por eso le pongo todo el amor. Mis papás se sienten orgullosos de mí y quiero seguir luchando por ser mejor cada día y salir adelante”, finalizó Samuel, con una sonrisa y las manos en su acordeón.

En Cerrejón seguimos tejiendo alianzas con la cultura, con el objetivo de incentivar a niños, jóvenes y adultos en el fortalecimiento de sus costumbres y un mejor aprovechamiento del tiempo libre.